En Ontinyent, el tema de la basura ha pasado en poco tiempo de ser un asunto secundario a convertirse en una de las principales preocupaciones de muchos vecinos. No se trata de un problema de acumulación de residuos ni de una crisis del servicio como ha ocurrido en otras ciudades, sino de algo distinto: un cambio profundo en el sistema de recogida y en la forma de pagar por él.
Este artículo explica de manera clara, completa y sin posicionamiento político qué está ocurriendo, por qué se ha producido este cambio y cómo puede afectar en la práctica a los ciudadanos.
El Ayuntamiento de Ontinyent está implantando un nuevo modelo de recogida de residuos que modifica la forma en la que los vecinos gestionan su basura en el día a día.
El cambio no es menor. Supone:
Separar los residuos en casa de forma más estricta
Adaptarse a nuevos sistemas de recogida según la zona
Asumir un modelo económico distinto en la tasa de basura
Este tipo de transformación genera debate porque no es solo una cuestión técnica: afecta directamente a los hábitos diarios, al tiempo que se dedica en casa y, sobre todo, al bolsillo.
Una de las dudas más habituales es si este cambio responde a una decisión local o viene impuesto desde fuera.
La realidad es que tiene mucho que ver con la legislación estatal y europea. En concreto, con la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que obliga a los ayuntamientos a mejorar la gestión de residuos y a cambiar la forma de financiar el servicio.
👉 https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2022-5809
Esta normativa establece, entre otras cosas:
La necesidad de aumentar la separación de residuos
Reducir la basura mezclada
Introducir sistemas más eficientes
Y, sobre todo, que la tasa cubra el coste real del servicio
Además, la Federación Española de Municipios y Provincias ha recordado que los ayuntamientos deben adaptar sus tasas para que no sean deficitarias y puedan evolucionar hacia modelos más ajustados al comportamiento de cada ciudadano.
👉 https://www.femp.es/sites/default/files/multimedia/CUESTIONES-TASA-RESIDUOS.pdf
En resumen: el cambio es obligatorio, aunque la forma concreta de aplicarlo puede variar de un municipio a otro.
Si hay un aspecto que ha generado mayor preocupación es el económico.
En Ontinyent, la tasa de basura ha experimentado una subida notable en los últimos años, pasando aproximadamente de unos 44 euros anuales a cifras cercanas a los 136 euros, con previsiones de posibles incrementos adicionales.
Esto ha provocado inquietud entre los vecinos por varias razones:
Es una subida muy visible
Llega en un contexto de aumento general de gastos
Y se produce al mismo tiempo que cambia el sistema
El Ayuntamiento vincula este incremento a la obligación de cubrir el coste real del servicio y a la implantación del nuevo modelo. Es decir, ya no se financia parcialmente con otros ingresos municipales, sino que se refleja directamente en la tasa.
Aunque todavía está en proceso de implantación, el nuevo modelo se basa en una idea clara: separar mejor para gestionar mejor.
Los vecinos deben clasificar los residuos en distintas fracciones:
Orgánico
Envases
Papel y cartón
Vidrio
Resto
Esto implica dedicar más atención en casa a cómo se gestiona la basura.
No hay un único sistema para toda la ciudad. Se están aplicando soluciones distintas:
En zonas diseminadas: áreas de aportación con acceso mediante llavero o aplicación
En comunidades de vecinos: modelos adaptados según el edificio
En comercios: recogida específica ya en funcionamiento
Esta diversidad responde a la propia estructura de Ontinyent, donde conviven realidades urbanas muy distintas.
El sistema no se está aplicando de golpe. Primero se ha iniciado con grandes generadores, como negocios, y posteriormente se irá extendiendo al resto de la población.
Esto permite ajustar el modelo sobre la marcha, aunque también alarga el periodo de incertidumbre.
Uno de los conceptos que más se repite es el de “pago por generación”, aunque no siempre se entiende bien.
En términos sencillos, significa que el sistema busca que:
Quien recicle correctamente tenga ventajas
Quien no lo haga, no se beneficie igual
No implica necesariamente pagar por cada bolsa de basura, pero sí que el comportamiento influya, de una forma u otra, en el coste final del servicio.
Más allá del debate político, hay preocupaciones muy concretas en la calle.
Separar residuos requiere espacio. En viviendas pequeñas o antiguas puede ser complicado organizar varios cubos.
Algunos sistemas obligan a seguir horarios o días concretos para sacar cada tipo de residuo, lo que exige cierta disciplina.
El nuevo modelo puede resultar más complejo para personas que llevan toda la vida utilizando sistemas más simples.
El uso de llaveros, aplicaciones o registros genera dudas en parte de la población sobre cómo funciona el sistema y qué información se recoge.
La subida de la tasa es, sin duda, la preocupación principal. Incluso entre quienes ven positivo mejorar el reciclaje.
La ley obliga a mejorar la gestión de residuos, pero no establece un único modelo cerrado.
Existen diferentes sistemas en otros municipios:
Contenedores tradicionales mejorados
Contenedores inteligentes
Modelos mixtos
Implantaciones más progresivas
Por tanto, el debate no es tanto si había que cambiar, sino cómo debía hacerse ese cambio.
El conflicto actual probablemente no se resolverá de forma inmediata. Este tipo de cambios suelen generar rechazo inicial y luego evolucionar con el tiempo.
Hay varios factores que serán clave:
La claridad de la información que reciba el ciudadano
La facilidad de uso del sistema en el día a día
La adaptación a distintos tipos de vivienda
Y, especialmente, si las bonificaciones prometidas llegan a aplicarse
La percepción social del sistema dependerá en gran medida de la experiencia real de los vecinos en los próximos meses.
El conflicto de las basuras en Ontinyent no es simplemente una discusión sobre cubos o contenedores. Es un debate más amplio sobre cómo gestionar un servicio esencial en un contexto de nuevas exigencias legales y medioambientales.
Hay una parte del cambio que viene marcada por la ley y que es difícil de evitar. Pero también hay margen en cómo se aplica ese cambio, cómo se comunica y cómo se reparte su coste.
Al final, más allá de las posiciones políticas, la clave estará en una cuestión muy concreta: si el sistema funciona bien en la práctica y resulta asumible para la mayoría de los vecinos.
¿Por qué ha subido la tasa de basura en Ontinyent?
¿Es obligatorio el nuevo sistema de recogida?
¿Cuánto se paga ahora de basura en Ontinyent?
¿Qué pasa si no reciclo correctamente?
En breve las respuestas a todas estas preguntas.